PRESIDENTES DE MÉXICO, FELIPE CALDERÓN, Y DE COLOMBIA, ÁLVARO URIBE VÉLEZ, CAZAN ACADÉMICOS.
A TODO LA COMUNIDAD ACÁDEMICA DE MUNDO, PRONUNCIAMIENTO POR LA DETENCIÓN DEL COLEGA Y AMIGO PROFESOR DOCTOR MIGUEL ÁNGEL BELTRÁN VILLEGAS
Hemos recibido con gran sorpresa y suma preocupación las noticias en diversos medios de la captura en México y deportación a Colombia de nuestro colega y amigo, profesor Dr. Miguel Ángel Beltrán Villegas, acusado de vínculos con las FARC. Hemos, igualmente, visto las imágenes televisivas en que se presenta al profesor Beltrán, como alias “Jaime Cienfuegos”, en los juzgados de Paloquemao y la declaración del presidente Uribe Vélez en un consejo comunal tildándolo, antes de ser juzgado, de “terrorista”. Tanto las noticias periodísticas como las imágenes televisivas, que han dado vuelta al Continente, de las acusaciones de Miguel Ángel Beltrán y del trato de que es objeto, nos impelen a pronunciarnos sobre el colega universitario, el ser moral y la persona a quienes conocemos por muchos años y de quien confiamos en que todas sus actuaciones han sido y son dictadas por su conciencia y su compromiso por una mejor sociedad, más justa, menos inequitativa, más trasparente, sin violencia de ningún género.
El profesor Miguel Ángel Beltrán ha sido por más de diez años un destacado y reconocido colega. Su formación académica, en el área de la ciencias sociales y la historia, su doctorado y sus investigaciones sobre la historia política de Colombia, han sido reconocidas y constituyen referentes de investigación. El Miguel Ángel Beltrán fue, durante los años en que sirvió al Departamento de Sociología de la Universidad de Antioquia y la Universidad Nacional, un profesor respetado por sus colegas del Departamento y querido y admirado por sus discípulos. Profesor exigente, fue y ha sido siempre ejemplo de trabajo, consagración y entrega al estudio de la realidad del país. Este compromiso académico-universitario se tradujo en la distinción como mejor profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de Antioquia para el año 2002. Su hoja académica es impecable y siempre obtuvo el reconocimiento como “Excelente”.
Miguel Ángel Beltrán es un ser moral integral. Su trato siempre respetuoso como colega, siempre comprensivo, siempre con espíritu de colaboración, despiertan inmediatamente la simpatía y el respeto. Su discreción es la nota distintiva de respeto y compañerismo. Miguel Ángel, como le conocemos y tratamos sus colegas, es un hombre sincero, reservado, dotado de una naturaleza bondadosa, que se nos representa como ciertos hombres morales, de indeclinable carácter, de fe en la mejora de la sociedad y su entorno universitario. Miguel Ángel encarna una tradición de intelectuales que optan por una sociedad equitativa para Colombia. La sociedad justa, el Estado responsable y la lucha política sincera por la paz, la armonía y la igualdad. Miguel Ángel no es un profesor ingenuo, que por accidente se ha comprometido con los estudios universitarios, que por azar investiga el pasado de horrores de nuestra realidad histórica. Su compromiso ha sido con la verdad, y ha dejado huella en el estudiantado por su honestidad, su confiada espontaneidad en trasmitir sus ideas. Nosotros, que lo hemos tratado como colegas, admiramos en él esa fuerza de carácter y el espíritu de verdad que imprimía a su práctica docente, a su compromiso investigativo, a sus actividades académicas.
Como persona, pues es una unidad integral, Miguel Ángel nos brindó su amistad; su amistad fue sincera, abierta, espontánea y sin límites. Reservado, era generoso; tímido, fue siempre bueno, conciliador; en los pequeños conflictos entre colegas, actúa con su ser mesurado, con su voz dulce, haciendo esfuerzos de sacar de sus lastradas cuerdas vocales, las palabras precisas para llegar a un acuerdo que restableciera la confianza, la amistad, el colegaje.
Por eso al leer las páginas que habla de su presunto prontuario y al habérsele presentado como un peligroso terrorista de escala internacional, nuestro ánimo se mece entre el dolor y la risa. El dolor porque sabemos que es un hombre bueno al que le cae todo el peso de un seguimiento judicial y de las autoridades políticas que lo condenan sin juzgarlo, y de risa porque pensamos que si Miguel ángel Beltrán es uno de los terroristas más peligrosos del mundo, entonces es que el terrorismo está hecho de ciudadanos buenos, frágiles, mártires.
Queremos pensar que Miguel Ángel Beltrán va a ser tratado por la por la justicia colombiana con todas las garantías jurídicas y el respeto al debido proceso que se merece, antes de cualquier condena a priori. Sabemos que la justicia mexicana lo vejó en su integridad al golpearlo, previo a su deportación. Esperamos, a su vez, que este episodio de la captura del profesor Beltrán, no sea el inicio de una cacería de brujas contra aquellos intelectuales y pensadores que osan disentir del poder de turno.
El profesor Dr. Miguel Ángel Beltrán fue detenido en México, deportado ilegalmente a Colombia y acusado de manera infame. Por consiguiente profesores universitarios y científicos de todo el mundo exigimos su libertad inmediata y la reparación de su imagen académica y profesional.
Firmas
Juan Guillermo Gómez García, filósofo y crítico literario, profesor de la Universidad de Antioquia.
Jaime Rafael Nieto, sociólogo y profesor de la Universidad de Antioquia.
Juan Carlos Celis Ospina, sociólogo y profesor de la Universidad de Antioquia.
Rafael Rubiano Muños, sociólogo y profesor de la Universidad de Antioquia.
Sara Janet Fernández, Trabajadora social, profesora de la Universidad de Antioquia.
Rocío Londoño Botero, socióloga, profesora de la Universidad Nacional de Colombia.
Luz Gabriela Arango, socióloga, profesora de la Universidad Nacional de Colombia
Marco Antonio Vélez Vélez, filósofo, profesor de la Universidad de Antioquia.
Luis Javier Robledo, sociólogo, profesor de la Universidad de Antioquia.
John Mario Muños, trabador social, profesor de la Universidad de Antioquia.
Selnich Vivas Hurtado, filosofo y crítico literario, profesor de la Universidad de Antioquia.
Luis Eduardo Celis, sociólogo.
Juan Carlos Houghton, antropólogo
Germán Alexander Porras, sociólogo, profesor de la Universidad de Antioquia.
Gilberto Díaz Aldana, sociólogo y profesor de la Universidad de Antioquia.
José Hernán Castilla, abogado.
Omar Alonso Urán Arenas, sociólogo.
María Isabel González. Docente Universidad Pedagógica Nacional
Alcira Aguilera Morales. Docente Universidad Pedagógica Nacional
Alejandro Castro Moreno. Docente Universidad Pedagógica Nacional
jueves, 28 de mayo de 2009
domingo, 24 de mayo de 2009
Cienfuegos
Estoy sorprendido de la forma de pensar de algunos colombianos, realmente es preocupante que se expresen tan mal de una carrera tan bella como lo es la Sociología. Con la reciente aprehensión de Miguel Ángel Beltrán Villegas se ha desatado una serie de injurias en contra de esta materia y a su vez se ha criminalizado a todos aquellos que la estudiamos llegando a sugerir eliminarla de la vida académica. Sin embargo es la corriente de pensamiento que domina tanto en la bella Colombia como en nuestro país, la que provoca estos atroces pensamientos debido al gobierno de un presonaje de ultraderecha que no vacila en ir privando poco a poco al pueblo de sus libertades e intimidad.
Presuntamente Miguel Ángel Beltrán Villegas era un reclutador de fuerzas para las FARC y también era responsable de recaudar fondos para patrocinar este movimiento de protesta armada bajo el nombre de "Jaime Cienfuegos". Yo desmiento que halla sido el encargado de tan importantes labores, puedo comprender que sea un intelectual de izquierda y genera críticas al gobierno de su país, sin embargo para poder tener una tarea de reclutador es necesario mucho tiempo libre del cual no gozaba Miguel. Siempre le veía con los ojos irritados por haber librado batallas interminables ante las letras de los libros, pero todos aquellos que leemos sabemos que los libros son la pesadilla de todo aparato represor, debido a que todo el que lee tiene un criterio propio y es dificilmente manipulable.
El caso de Miguel es sólo una demostración de como es que dos gobiernos tan denesnables pueden actuar ante el riesgo de que se formen académicos con un criterio diferente y que significan un peligro para ejercer el control del que los gobiernos se jactan. Que más peligroso para un gobierno que busca tener el control de su población y de sus recurso que un librepensador tal como Miguel, yo y muchos más estudiantes, no sólo de Sociología sino también de Filosofía, Economía, Derecho, y demás ciencias sociales. La urgencia por presentar hecho que denoten una acción por parte de gobierno es tal que causan daños irremediables y sin miramientos, como lo son asesinatos de estudiantes nacionales y extranjeros y la desacreditación de los mismos.
Con fundamentos dudosos se aprehende a individuos y se les priva de sus derechos más fundamentales, causando angustia a familiares y amigos. Quien tuvo la oportunidad de ver en persona a Miguel pudo darse cuenta facilmente que no es una persona que apoye la solución de los conflictos por medio de las armas, él era por el contrario una persona pacífica que se dedicaba casi exclusivamente a la investigación y una que otra vez a impartir alguna clase.
Risible y penoso resulta que se le impugnen tales relaciones con las FARC. Mi nula credibilidad sobre los motivos de su privación de libertad es debida a la incongruencia de las supuestas pruebas que el mismo juez encargado de su caso rechazó.
No me queda más que invitar a los compañeros universitarios a demostrar nuestro apoyo y solidaridad, a no permitir que se desacrediten las ciencias sociales que son la esperanza de un porvenir muy nublado y a seguir luchando en contra de la opresión de manera pacífica pero contundente.
Presuntamente Miguel Ángel Beltrán Villegas era un reclutador de fuerzas para las FARC y también era responsable de recaudar fondos para patrocinar este movimiento de protesta armada bajo el nombre de "Jaime Cienfuegos". Yo desmiento que halla sido el encargado de tan importantes labores, puedo comprender que sea un intelectual de izquierda y genera críticas al gobierno de su país, sin embargo para poder tener una tarea de reclutador es necesario mucho tiempo libre del cual no gozaba Miguel. Siempre le veía con los ojos irritados por haber librado batallas interminables ante las letras de los libros, pero todos aquellos que leemos sabemos que los libros son la pesadilla de todo aparato represor, debido a que todo el que lee tiene un criterio propio y es dificilmente manipulable.
El caso de Miguel es sólo una demostración de como es que dos gobiernos tan denesnables pueden actuar ante el riesgo de que se formen académicos con un criterio diferente y que significan un peligro para ejercer el control del que los gobiernos se jactan. Que más peligroso para un gobierno que busca tener el control de su población y de sus recurso que un librepensador tal como Miguel, yo y muchos más estudiantes, no sólo de Sociología sino también de Filosofía, Economía, Derecho, y demás ciencias sociales. La urgencia por presentar hecho que denoten una acción por parte de gobierno es tal que causan daños irremediables y sin miramientos, como lo son asesinatos de estudiantes nacionales y extranjeros y la desacreditación de los mismos.
Con fundamentos dudosos se aprehende a individuos y se les priva de sus derechos más fundamentales, causando angustia a familiares y amigos. Quien tuvo la oportunidad de ver en persona a Miguel pudo darse cuenta facilmente que no es una persona que apoye la solución de los conflictos por medio de las armas, él era por el contrario una persona pacífica que se dedicaba casi exclusivamente a la investigación y una que otra vez a impartir alguna clase.
Risible y penoso resulta que se le impugnen tales relaciones con las FARC. Mi nula credibilidad sobre los motivos de su privación de libertad es debida a la incongruencia de las supuestas pruebas que el mismo juez encargado de su caso rechazó.
No me queda más que invitar a los compañeros universitarios a demostrar nuestro apoyo y solidaridad, a no permitir que se desacrediten las ciencias sociales que son la esperanza de un porvenir muy nublado y a seguir luchando en contra de la opresión de manera pacífica pero contundente.
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