“Apreciados(as) colegas ASPU:
Han transcurrido dos meses desde mi arbitraria detención en este pabellón de "alta seguridad". Actualmente somos 73 internos (de una población de 6.102 presos), los que estamos recluidos en esta área de la Cárcel Nacional Modelo, que bien puede ser considerada una "cárcel dentro de la misma cárcel" alejada de los demás patios y donde sólo tenemos derecho a una hora diaria de sol. Aquí comparto suerte no sólo con comandantes guerrilleros sino, también, con reconocidos narcotraficantes y jefes paramilitares que como "Zeus" y "Niche" están acusados de ser autores de numerosas masacres de hombres, mujeres y niños indefensos. Por fortuna éstos se encuentran en un piso aparte.
Cada vez que traspaso las puertas de esta institución carcelaria para una audiencia o una entrevista con los medios de comunicación, los impresionantes dispositivos de seguridad revelan que soy considerado un reo de alta peligrosidad para las autoridades carcelarias. "El terrorista más peligroso de las FARC" según palabras del mismo presidente Uribe quien me condenó, sin ser escuchado en juicio, y agradeció al primer mandatario mexicano Felipe Calderón su colaboración en mi captura, aún así los jueces de garantías y de apelación insistieron que mi detención se produjo en Colombia.
Resulta un verdadero sarcasmo que mientras el fiscal promete para mí una pena de más de cuarenta años por los delitos de rebelión y concierto para delinquir con fines terroristas, a los verdaderos criminales, que han sembrado el terror en todo el país, se les ofrece que purguen sus decenas de homicidios en 8 años, a cambio de su confesión, amparados en la política de "justicia y paz". En otros casos, la justicia ni siquiera se ha hecho cargo de ellos y se mantienen en la total impunidad desempeñando importantes cargos públicos o altos puestos de dirección en las fuerzas militares.
En mi expediente no se me acusa de despedazar campesinos con motosierra, ni se me atribuye el asesinato de jóvenes provenientes de sectores populares que luego son presentados como "falsos positivos"; tampoco se me imputan tratos crueles, inhumanos y degradantes contra persona alguna; mucho menos se me inculpa de delitos de lesa humanidad: contrario a ello se me acusa de "instigación al terrorismo" por denunciar estos hechos y de poner de presente la responsabilidad del Estado Colombiano y las Fuerzas Militares en estos crímenes: se me acusa de ser un terrorista por sustentar en mis escritos en los foros públicos, que las FARC es una respuesta histórica a las múltiple violencias del Estado, porque en este país, por decreto presidencial no existe conflicto armado, pese a que número de desplazados por la violencia sobrepasan ya los 4'000.000 de personas.
El hecho que se cite mis actividades académicas como indicios para inculparme, demuestra que se trata de un claro intento de criminalizar un trabajo docente e investigativo incómodo para el establecimiento.
En el pasado estas mismas sindicaciones han sido hechas a destacados profesores universitarios como el sociólogo Alfredo Correa, a quien se acusó de ser un "ideólogo de las FARC"; en esa ocasión las falsas inculpaciones provinieron de informaciones proporcionadas por los mismos organismos de inteligencia del Estado, concretamente del DAS institución que depende directamente de la Presidencia de la República. Pese a que en el proceso jurídico se pudo comprobar su inocencia, al profesor Correa el Estado no le garantizó el derecho a la vida: pocas semanas después de su excarcelación, caía asesinado en las calles de Barraquilla.
Desafortunadamente, esta política de hostigamiento contra la academia Colombiana no es cosa del pasado, por el contrario se ha venido incrementando con la mal llamada política de "seguridad democrática". William Javier Díaz es un ejemplo de ello, integrante del Taller de Formación Estudiantil Raíces (TJER ), que durante más de una década ha desarrollado seminarios de pensamiento social en la Universidad Pedagógica y la Universidad Distrital "Francisco José Caldas", con el apoyo de reconocidos académicos e investigadores, hoy es víctima de un montaje jurídico similar, donde, con base en espurios archivos de un supuesto computador incautado a la guerrilla, se le presenta como un militante de las FARC.
De esta manera el Estado pretende castigar a quienes consideramos que los estudiantes deben estar en contacto permanente con los problemas sociales no solo del pasado sino también del presente; que los futuros profesionales tienen que estar en contacto con las tercas y duras realidades de un país continente que hoy parece despertar tras años de letargo.
La universidad, centro por excelencia de producción y circulación del pensamiento crítico, no puede ceder a esta intimidación, escudándose en una supuesta neutralidad de la teoría, ni refugiándose en la torre de marfil de un conocimiento de expertos ajeno a cualquier compromiso con la realidad social, las libertades del pensamiento y expresión –escribía el profesor universitario y también activista de los derechos humanos Héctor Abad Gómez– "son un derecho duramente conquistado a través de la historia por millares de seres humanos, derecho que debemos conservar. La historia demuestra que la conservación de este derecho requiere esfuerzos constantes, ocasionales luchas y aún, a veces, sacrificios personales".
En Colombia, la Asociación Sindical de Profesores Universitarios ha sido un instrumento de defensa de este derecho, preservando con su lucha el "alma mater" no sólo de los bárbaros que pretenden acallarla recurriendo a la violencia y la amenaza, sino haciendo frente a las políticas neoliberales que buscan asfixiarla presupuestalmente.
La generosa solidaridad que ustedes me han brindado en estos dos largos meses de reclusión, corrobora este compromiso que por décadas ustedes han mantenido en aras de la defensa de la educación superior y coloca de presente que esta lucha no solo es por mi libertad sino por la libertad y el respeto al trabajo científico e intelectual.
Desde estas cuatro paredes que aprisionan mi cuerpo, pero no mi pensamiento, quiero hacerles llegar mi voz de sincero agradecimiento por sus gestos de solidaridad y mi convencimiento de que en esta lucha llegaremos hasta el final, para que en el país el pensamiento pueda circular libremente y no sea amenazado por aquellos insensatos que aspiran revivir los tiempos de la inquisición, condenando a la hoguera a quienes expresamos ideas y opiniones diferentes.
Un abrazo fraternal.
Miguel Ángel Beltrán Villegas/Cárcel Nacional Modelo/Pabellón de Alta Seguridad
Julio 20 de 2009"
jueves, 6 de agosto de 2009
viernes, 5 de junio de 2009
Entrevista por W radio
Buenas noches, para los que no tuvieron la oportunidad de escuchar la entrevista hecha por la W al Profe Beltrán... aqui está el link... juzguen ustedes mismos...
[[[ El Ejercito Nacional comete actos terroristas...Es el Ejercito Colombiano una Organizacion Terrorista? Oiga la entrevista que hace el palangrista Felix de Bedout a Miguel Angel Beltran Villegas]]]
Entrevista
http://www.wradio.com.co/playermini.aspx?id=822633
[[[ El Ejercito Nacional comete actos terroristas...Es el Ejercito Colombiano una Organizacion Terrorista? Oiga la entrevista que hace el palangrista Felix de Bedout a Miguel Angel Beltran Villegas]]]
Entrevista
http://www.wradio.com.co/playermini.aspx?id=822633
jueves, 28 de mayo de 2009
Manifiesto de académicos colombianos acerca de la detención del profesor Miguel Ángel Beltrán Villegas
PRESIDENTES DE MÉXICO, FELIPE CALDERÓN, Y DE COLOMBIA, ÁLVARO URIBE VÉLEZ, CAZAN ACADÉMICOS.
A TODO LA COMUNIDAD ACÁDEMICA DE MUNDO, PRONUNCIAMIENTO POR LA DETENCIÓN DEL COLEGA Y AMIGO PROFESOR DOCTOR MIGUEL ÁNGEL BELTRÁN VILLEGAS
Hemos recibido con gran sorpresa y suma preocupación las noticias en diversos medios de la captura en México y deportación a Colombia de nuestro colega y amigo, profesor Dr. Miguel Ángel Beltrán Villegas, acusado de vínculos con las FARC. Hemos, igualmente, visto las imágenes televisivas en que se presenta al profesor Beltrán, como alias “Jaime Cienfuegos”, en los juzgados de Paloquemao y la declaración del presidente Uribe Vélez en un consejo comunal tildándolo, antes de ser juzgado, de “terrorista”. Tanto las noticias periodísticas como las imágenes televisivas, que han dado vuelta al Continente, de las acusaciones de Miguel Ángel Beltrán y del trato de que es objeto, nos impelen a pronunciarnos sobre el colega universitario, el ser moral y la persona a quienes conocemos por muchos años y de quien confiamos en que todas sus actuaciones han sido y son dictadas por su conciencia y su compromiso por una mejor sociedad, más justa, menos inequitativa, más trasparente, sin violencia de ningún género.
El profesor Miguel Ángel Beltrán ha sido por más de diez años un destacado y reconocido colega. Su formación académica, en el área de la ciencias sociales y la historia, su doctorado y sus investigaciones sobre la historia política de Colombia, han sido reconocidas y constituyen referentes de investigación. El Miguel Ángel Beltrán fue, durante los años en que sirvió al Departamento de Sociología de la Universidad de Antioquia y la Universidad Nacional, un profesor respetado por sus colegas del Departamento y querido y admirado por sus discípulos. Profesor exigente, fue y ha sido siempre ejemplo de trabajo, consagración y entrega al estudio de la realidad del país. Este compromiso académico-universitario se tradujo en la distinción como mejor profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de Antioquia para el año 2002. Su hoja académica es impecable y siempre obtuvo el reconocimiento como “Excelente”.
Miguel Ángel Beltrán es un ser moral integral. Su trato siempre respetuoso como colega, siempre comprensivo, siempre con espíritu de colaboración, despiertan inmediatamente la simpatía y el respeto. Su discreción es la nota distintiva de respeto y compañerismo. Miguel Ángel, como le conocemos y tratamos sus colegas, es un hombre sincero, reservado, dotado de una naturaleza bondadosa, que se nos representa como ciertos hombres morales, de indeclinable carácter, de fe en la mejora de la sociedad y su entorno universitario. Miguel Ángel encarna una tradición de intelectuales que optan por una sociedad equitativa para Colombia. La sociedad justa, el Estado responsable y la lucha política sincera por la paz, la armonía y la igualdad. Miguel Ángel no es un profesor ingenuo, que por accidente se ha comprometido con los estudios universitarios, que por azar investiga el pasado de horrores de nuestra realidad histórica. Su compromiso ha sido con la verdad, y ha dejado huella en el estudiantado por su honestidad, su confiada espontaneidad en trasmitir sus ideas. Nosotros, que lo hemos tratado como colegas, admiramos en él esa fuerza de carácter y el espíritu de verdad que imprimía a su práctica docente, a su compromiso investigativo, a sus actividades académicas.
Como persona, pues es una unidad integral, Miguel Ángel nos brindó su amistad; su amistad fue sincera, abierta, espontánea y sin límites. Reservado, era generoso; tímido, fue siempre bueno, conciliador; en los pequeños conflictos entre colegas, actúa con su ser mesurado, con su voz dulce, haciendo esfuerzos de sacar de sus lastradas cuerdas vocales, las palabras precisas para llegar a un acuerdo que restableciera la confianza, la amistad, el colegaje.
Por eso al leer las páginas que habla de su presunto prontuario y al habérsele presentado como un peligroso terrorista de escala internacional, nuestro ánimo se mece entre el dolor y la risa. El dolor porque sabemos que es un hombre bueno al que le cae todo el peso de un seguimiento judicial y de las autoridades políticas que lo condenan sin juzgarlo, y de risa porque pensamos que si Miguel ángel Beltrán es uno de los terroristas más peligrosos del mundo, entonces es que el terrorismo está hecho de ciudadanos buenos, frágiles, mártires.
Queremos pensar que Miguel Ángel Beltrán va a ser tratado por la por la justicia colombiana con todas las garantías jurídicas y el respeto al debido proceso que se merece, antes de cualquier condena a priori. Sabemos que la justicia mexicana lo vejó en su integridad al golpearlo, previo a su deportación. Esperamos, a su vez, que este episodio de la captura del profesor Beltrán, no sea el inicio de una cacería de brujas contra aquellos intelectuales y pensadores que osan disentir del poder de turno.
El profesor Dr. Miguel Ángel Beltrán fue detenido en México, deportado ilegalmente a Colombia y acusado de manera infame. Por consiguiente profesores universitarios y científicos de todo el mundo exigimos su libertad inmediata y la reparación de su imagen académica y profesional.
Firmas
Juan Guillermo Gómez García, filósofo y crítico literario, profesor de la Universidad de Antioquia.
Jaime Rafael Nieto, sociólogo y profesor de la Universidad de Antioquia.
Juan Carlos Celis Ospina, sociólogo y profesor de la Universidad de Antioquia.
Rafael Rubiano Muños, sociólogo y profesor de la Universidad de Antioquia.
Sara Janet Fernández, Trabajadora social, profesora de la Universidad de Antioquia.
Rocío Londoño Botero, socióloga, profesora de la Universidad Nacional de Colombia.
Luz Gabriela Arango, socióloga, profesora de la Universidad Nacional de Colombia
Marco Antonio Vélez Vélez, filósofo, profesor de la Universidad de Antioquia.
Luis Javier Robledo, sociólogo, profesor de la Universidad de Antioquia.
John Mario Muños, trabador social, profesor de la Universidad de Antioquia.
Selnich Vivas Hurtado, filosofo y crítico literario, profesor de la Universidad de Antioquia.
Luis Eduardo Celis, sociólogo.
Juan Carlos Houghton, antropólogo
Germán Alexander Porras, sociólogo, profesor de la Universidad de Antioquia.
Gilberto Díaz Aldana, sociólogo y profesor de la Universidad de Antioquia.
José Hernán Castilla, abogado.
Omar Alonso Urán Arenas, sociólogo.
María Isabel González. Docente Universidad Pedagógica Nacional
Alcira Aguilera Morales. Docente Universidad Pedagógica Nacional
Alejandro Castro Moreno. Docente Universidad Pedagógica Nacional
A TODO LA COMUNIDAD ACÁDEMICA DE MUNDO, PRONUNCIAMIENTO POR LA DETENCIÓN DEL COLEGA Y AMIGO PROFESOR DOCTOR MIGUEL ÁNGEL BELTRÁN VILLEGAS
Hemos recibido con gran sorpresa y suma preocupación las noticias en diversos medios de la captura en México y deportación a Colombia de nuestro colega y amigo, profesor Dr. Miguel Ángel Beltrán Villegas, acusado de vínculos con las FARC. Hemos, igualmente, visto las imágenes televisivas en que se presenta al profesor Beltrán, como alias “Jaime Cienfuegos”, en los juzgados de Paloquemao y la declaración del presidente Uribe Vélez en un consejo comunal tildándolo, antes de ser juzgado, de “terrorista”. Tanto las noticias periodísticas como las imágenes televisivas, que han dado vuelta al Continente, de las acusaciones de Miguel Ángel Beltrán y del trato de que es objeto, nos impelen a pronunciarnos sobre el colega universitario, el ser moral y la persona a quienes conocemos por muchos años y de quien confiamos en que todas sus actuaciones han sido y son dictadas por su conciencia y su compromiso por una mejor sociedad, más justa, menos inequitativa, más trasparente, sin violencia de ningún género.
El profesor Miguel Ángel Beltrán ha sido por más de diez años un destacado y reconocido colega. Su formación académica, en el área de la ciencias sociales y la historia, su doctorado y sus investigaciones sobre la historia política de Colombia, han sido reconocidas y constituyen referentes de investigación. El Miguel Ángel Beltrán fue, durante los años en que sirvió al Departamento de Sociología de la Universidad de Antioquia y la Universidad Nacional, un profesor respetado por sus colegas del Departamento y querido y admirado por sus discípulos. Profesor exigente, fue y ha sido siempre ejemplo de trabajo, consagración y entrega al estudio de la realidad del país. Este compromiso académico-universitario se tradujo en la distinción como mejor profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de Antioquia para el año 2002. Su hoja académica es impecable y siempre obtuvo el reconocimiento como “Excelente”.
Miguel Ángel Beltrán es un ser moral integral. Su trato siempre respetuoso como colega, siempre comprensivo, siempre con espíritu de colaboración, despiertan inmediatamente la simpatía y el respeto. Su discreción es la nota distintiva de respeto y compañerismo. Miguel Ángel, como le conocemos y tratamos sus colegas, es un hombre sincero, reservado, dotado de una naturaleza bondadosa, que se nos representa como ciertos hombres morales, de indeclinable carácter, de fe en la mejora de la sociedad y su entorno universitario. Miguel Ángel encarna una tradición de intelectuales que optan por una sociedad equitativa para Colombia. La sociedad justa, el Estado responsable y la lucha política sincera por la paz, la armonía y la igualdad. Miguel Ángel no es un profesor ingenuo, que por accidente se ha comprometido con los estudios universitarios, que por azar investiga el pasado de horrores de nuestra realidad histórica. Su compromiso ha sido con la verdad, y ha dejado huella en el estudiantado por su honestidad, su confiada espontaneidad en trasmitir sus ideas. Nosotros, que lo hemos tratado como colegas, admiramos en él esa fuerza de carácter y el espíritu de verdad que imprimía a su práctica docente, a su compromiso investigativo, a sus actividades académicas.
Como persona, pues es una unidad integral, Miguel Ángel nos brindó su amistad; su amistad fue sincera, abierta, espontánea y sin límites. Reservado, era generoso; tímido, fue siempre bueno, conciliador; en los pequeños conflictos entre colegas, actúa con su ser mesurado, con su voz dulce, haciendo esfuerzos de sacar de sus lastradas cuerdas vocales, las palabras precisas para llegar a un acuerdo que restableciera la confianza, la amistad, el colegaje.
Por eso al leer las páginas que habla de su presunto prontuario y al habérsele presentado como un peligroso terrorista de escala internacional, nuestro ánimo se mece entre el dolor y la risa. El dolor porque sabemos que es un hombre bueno al que le cae todo el peso de un seguimiento judicial y de las autoridades políticas que lo condenan sin juzgarlo, y de risa porque pensamos que si Miguel ángel Beltrán es uno de los terroristas más peligrosos del mundo, entonces es que el terrorismo está hecho de ciudadanos buenos, frágiles, mártires.
Queremos pensar que Miguel Ángel Beltrán va a ser tratado por la por la justicia colombiana con todas las garantías jurídicas y el respeto al debido proceso que se merece, antes de cualquier condena a priori. Sabemos que la justicia mexicana lo vejó en su integridad al golpearlo, previo a su deportación. Esperamos, a su vez, que este episodio de la captura del profesor Beltrán, no sea el inicio de una cacería de brujas contra aquellos intelectuales y pensadores que osan disentir del poder de turno.
El profesor Dr. Miguel Ángel Beltrán fue detenido en México, deportado ilegalmente a Colombia y acusado de manera infame. Por consiguiente profesores universitarios y científicos de todo el mundo exigimos su libertad inmediata y la reparación de su imagen académica y profesional.
Firmas
Juan Guillermo Gómez García, filósofo y crítico literario, profesor de la Universidad de Antioquia.
Jaime Rafael Nieto, sociólogo y profesor de la Universidad de Antioquia.
Juan Carlos Celis Ospina, sociólogo y profesor de la Universidad de Antioquia.
Rafael Rubiano Muños, sociólogo y profesor de la Universidad de Antioquia.
Sara Janet Fernández, Trabajadora social, profesora de la Universidad de Antioquia.
Rocío Londoño Botero, socióloga, profesora de la Universidad Nacional de Colombia.
Luz Gabriela Arango, socióloga, profesora de la Universidad Nacional de Colombia
Marco Antonio Vélez Vélez, filósofo, profesor de la Universidad de Antioquia.
Luis Javier Robledo, sociólogo, profesor de la Universidad de Antioquia.
John Mario Muños, trabador social, profesor de la Universidad de Antioquia.
Selnich Vivas Hurtado, filosofo y crítico literario, profesor de la Universidad de Antioquia.
Luis Eduardo Celis, sociólogo.
Juan Carlos Houghton, antropólogo
Germán Alexander Porras, sociólogo, profesor de la Universidad de Antioquia.
Gilberto Díaz Aldana, sociólogo y profesor de la Universidad de Antioquia.
José Hernán Castilla, abogado.
Omar Alonso Urán Arenas, sociólogo.
María Isabel González. Docente Universidad Pedagógica Nacional
Alcira Aguilera Morales. Docente Universidad Pedagógica Nacional
Alejandro Castro Moreno. Docente Universidad Pedagógica Nacional
domingo, 24 de mayo de 2009
Cienfuegos
Estoy sorprendido de la forma de pensar de algunos colombianos, realmente es preocupante que se expresen tan mal de una carrera tan bella como lo es la Sociología. Con la reciente aprehensión de Miguel Ángel Beltrán Villegas se ha desatado una serie de injurias en contra de esta materia y a su vez se ha criminalizado a todos aquellos que la estudiamos llegando a sugerir eliminarla de la vida académica. Sin embargo es la corriente de pensamiento que domina tanto en la bella Colombia como en nuestro país, la que provoca estos atroces pensamientos debido al gobierno de un presonaje de ultraderecha que no vacila en ir privando poco a poco al pueblo de sus libertades e intimidad.
Presuntamente Miguel Ángel Beltrán Villegas era un reclutador de fuerzas para las FARC y también era responsable de recaudar fondos para patrocinar este movimiento de protesta armada bajo el nombre de "Jaime Cienfuegos". Yo desmiento que halla sido el encargado de tan importantes labores, puedo comprender que sea un intelectual de izquierda y genera críticas al gobierno de su país, sin embargo para poder tener una tarea de reclutador es necesario mucho tiempo libre del cual no gozaba Miguel. Siempre le veía con los ojos irritados por haber librado batallas interminables ante las letras de los libros, pero todos aquellos que leemos sabemos que los libros son la pesadilla de todo aparato represor, debido a que todo el que lee tiene un criterio propio y es dificilmente manipulable.
El caso de Miguel es sólo una demostración de como es que dos gobiernos tan denesnables pueden actuar ante el riesgo de que se formen académicos con un criterio diferente y que significan un peligro para ejercer el control del que los gobiernos se jactan. Que más peligroso para un gobierno que busca tener el control de su población y de sus recurso que un librepensador tal como Miguel, yo y muchos más estudiantes, no sólo de Sociología sino también de Filosofía, Economía, Derecho, y demás ciencias sociales. La urgencia por presentar hecho que denoten una acción por parte de gobierno es tal que causan daños irremediables y sin miramientos, como lo son asesinatos de estudiantes nacionales y extranjeros y la desacreditación de los mismos.
Con fundamentos dudosos se aprehende a individuos y se les priva de sus derechos más fundamentales, causando angustia a familiares y amigos. Quien tuvo la oportunidad de ver en persona a Miguel pudo darse cuenta facilmente que no es una persona que apoye la solución de los conflictos por medio de las armas, él era por el contrario una persona pacífica que se dedicaba casi exclusivamente a la investigación y una que otra vez a impartir alguna clase.
Risible y penoso resulta que se le impugnen tales relaciones con las FARC. Mi nula credibilidad sobre los motivos de su privación de libertad es debida a la incongruencia de las supuestas pruebas que el mismo juez encargado de su caso rechazó.
No me queda más que invitar a los compañeros universitarios a demostrar nuestro apoyo y solidaridad, a no permitir que se desacrediten las ciencias sociales que son la esperanza de un porvenir muy nublado y a seguir luchando en contra de la opresión de manera pacífica pero contundente.
Presuntamente Miguel Ángel Beltrán Villegas era un reclutador de fuerzas para las FARC y también era responsable de recaudar fondos para patrocinar este movimiento de protesta armada bajo el nombre de "Jaime Cienfuegos". Yo desmiento que halla sido el encargado de tan importantes labores, puedo comprender que sea un intelectual de izquierda y genera críticas al gobierno de su país, sin embargo para poder tener una tarea de reclutador es necesario mucho tiempo libre del cual no gozaba Miguel. Siempre le veía con los ojos irritados por haber librado batallas interminables ante las letras de los libros, pero todos aquellos que leemos sabemos que los libros son la pesadilla de todo aparato represor, debido a que todo el que lee tiene un criterio propio y es dificilmente manipulable.
El caso de Miguel es sólo una demostración de como es que dos gobiernos tan denesnables pueden actuar ante el riesgo de que se formen académicos con un criterio diferente y que significan un peligro para ejercer el control del que los gobiernos se jactan. Que más peligroso para un gobierno que busca tener el control de su población y de sus recurso que un librepensador tal como Miguel, yo y muchos más estudiantes, no sólo de Sociología sino también de Filosofía, Economía, Derecho, y demás ciencias sociales. La urgencia por presentar hecho que denoten una acción por parte de gobierno es tal que causan daños irremediables y sin miramientos, como lo son asesinatos de estudiantes nacionales y extranjeros y la desacreditación de los mismos.
Con fundamentos dudosos se aprehende a individuos y se les priva de sus derechos más fundamentales, causando angustia a familiares y amigos. Quien tuvo la oportunidad de ver en persona a Miguel pudo darse cuenta facilmente que no es una persona que apoye la solución de los conflictos por medio de las armas, él era por el contrario una persona pacífica que se dedicaba casi exclusivamente a la investigación y una que otra vez a impartir alguna clase.
Risible y penoso resulta que se le impugnen tales relaciones con las FARC. Mi nula credibilidad sobre los motivos de su privación de libertad es debida a la incongruencia de las supuestas pruebas que el mismo juez encargado de su caso rechazó.
No me queda más que invitar a los compañeros universitarios a demostrar nuestro apoyo y solidaridad, a no permitir que se desacrediten las ciencias sociales que son la esperanza de un porvenir muy nublado y a seguir luchando en contra de la opresión de manera pacífica pero contundente.
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